Una vez eliminadas todas las tensiones superficiales, comenzamos a experimentar niveles más profundos de la mente, más allá del subconsciente, hacia el nivel superconsciente de nosotros mismos. En estos profundos niveles se encuentra el Yo superconsciente. A través de la meditación, estas fuentes de posibilidades infinitas se ponen a nuestro alcance. Partimos de esta área y llevamos aquellas energías poderosas a los otros estratos de nuestra mente. El amor es la esencia de esta área, y ésta es la energía que se infiltra por sí sola en todos los aspectos de nuestro ser. A este proceso se le denomina “el descubrimiento del corazón". Estas energías subliman la imagen del yo y se convierten en el motor que guía nuestras vidas.